Finanzas conductuales: qué son y cómo influyen en tus decisiones financieras
Las finanzas conductuales o behavioral finances estudian el comportamiento humano para abordar la toma de decisiones estratégicas de manera más acertada. Es por esa razón que toma en cuenta la variable no solo económica, sino psicológica, emocional o conductual. Porque las decisiones de las personas inversoras se alejan, a menudo, de lo racional.
¿Por qué surgen las finanzas conductuales?
El miedo, la euforia…, son sentimientos que interceden en nuestras decisiones, incluso en aquellas que creemos más racionales, como las que tomamos respecto a nuestras finanzas. De esa necesidad de incorporar la variable psicológica al estudio del comportamiento en las personas inversores surgen las finanzas conductuales.
Principios clave de las finanzas conductuales
Las finanzas conductuales parten de la premisa de que las habilidades analíticas, es decir, la capacidad de evaluar una decisión y sus posibles implicaciones de manera objetiva, quedan a menudo supeditadas a las emociones, es decir, al estado de ánimo de las personas.
En este sentido, las finanzas conductuales se asientan sobre tres principios claves:
- La racionalidad es limitada.
- La teoría prospectiva, es decir, la aversión a la pérdida, se superpone al placer de una ganancia equivalente.
- Los atajos mentales, decisiones rápidas basadas en escasa información y análisis (heurísticos) y los sesgos cognitivos influyen sobremanera en las decisiones financieras, alejándose de la racionalidad.
Y es que, las emociones tienen un papel fundamental en la toma de decisiones, también el contexto social, económico, político…, en el que nos movemos.
Sesgos más comunes en finanzas
Existen sesgos comunes que podrían servirnos para clasificar a las personas inversoras en función de lo que sienten en un momento determinado:
Aversión a la pérdida
La aversión a la pérdida en finanzas conductuales es un sesgo basado en el miedo a la pérdida económica. Es decir, este último sentimiento es tan fuerte que supera al del placer por una ganancia elevada. Este sesgo es común en personas conservadoras, que no asumen riesgos.
Exceso de confianza
Es decir, pensar que nuestra decisión es la más acertada. Bien porque tenemos mucha confianza en nosotros mismos, en nuestro buen juicio; bien porque pensamos que el escenario en el que tomamos dicha decisión (y que resulta favorecedor) no va a cambiar.
Anclaje
Presentan este sesgo aquellas personas que se basan y anclan a una primera impresión o información. Esta es capaz de imponerse a informaciones posteriores, aunque sean más acertadas, derivando en un comportamiento a todas luces irracional.
Comportamiento de manada
Pensamos que si los demás hacen lo mismo que nosotros, la decisión tiene que ser correcta. También se denomina efecto rebaño y cobra fuerza cuando pensamos que ese rebaño tiene más capacidades que nosotros a la hora de invertir de manera adecuada.
Otros sesgos como “ilusión de control” o “contabilidad mental”
El primero, normalmente, está basado en estimaciones o datos que creemos válidos, lo cual nos brinda una sensación de control sobre la situación. Y el segundo tiene que ver con la aversión a la pérdida y cómo cuando se producen, cambiamos nuestras decisiones.
¿Cómo aplicarlas en tu día a día?
Quienes se adentran en el mundo de las finanzas conductuales aprenden que una buena decisión precisa de una base sólida de conocimiento, es decir, de contar con educación financiera adecuada.
No en vano, cada vez son más las empresas que suman la educación financiera como beneficio corporativo a sus planes de compensación y retribución flexible. Lo hacen porque existe interés y demanda por parte de empleados y empleadas, quienes ven en este tipo de formación una vía para alcanzar la libertad financiera.
Esta no solo ayuda a los trabajadores y trabajadoras a conocer conceptos clave en finanzas e inversión, sino a utilizarlos en beneficio propio con el fin de aumentar su poder adquisitivo, sus posibilidades de ahorro, su rentabilidad o de generar ingresos extra. Y de hacerlo en todos los ámbitos, desde la buena gestión de las finanzas personales y la planificación familiar, a las posibilidades de inversión.
Estrategias para mejorar el ahorro y evitar errores comunes
Pero ¿qué podemos hacer para no caer en los sesgos y dejarnos arrastrar por las emociones? Estos son algunos consejos para avanzar de manera acertada y teniendo en cuenta las enseñanzas de las finanzas conductuales:
- Detecta tus propios sesgos, todos y todas tenemos alguno.
- Desarrolla la autocrítica, duda siempre de tus propias decisiones.
- Recaba información, evalúa, analiza.
- Toma otras opiniones en cuenta, mientras más dispares, mejor.
- Evalúa constantemente el resultado de tu decisión, y vira a tiempo si no da los resultados deseados.
Las emociones influyen a la hora de tomar todo tipo de decisiones, pero si los sesgos son muy fuertes y están muy arraigados, pueden arruinar una buena oportunidad. Emprender el camino del autoconocimiento es el primer paso para alcanzar los resultados deseados.
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