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Mejorar la productividad laboral a través del bienestar

María Bullón |

Uno de los principales retos que afrontan las empresas a día de hoy está relacionado con la gestión de personas y las acciones que se pueden llevar a cabo para mejorar su productividad. Una productividad a la que en los últimos años se ha relacionado estrechamente con la felicidad en el trabajo. 

Aunque cada vez más estudios demuestran el impacto de la felicidad sobre la productividad, para muchas organizaciones parece complicado lanzar acciones concretas. Desde la falta de tiempo o de conocimiento, los motivos para no reforzar el bienestar como parte de la Experiencia del Empleado son diversos. 

A continuación, nos adentramos en las claves y acciones para mejorar la productividad de los empleados a través del bienestar.

Tabla de contenidos

El impacto de la felicidad en la productividad de los empleados

Está claro que los beneficios de la empresa y el retorno de la inversión (ROI) son el objetivo primero y final de cualquier organización. Sin embargo, hay otro tipo de retornos más difíciles de medir y desconocidos con un impacto decisivo. Hablamos del Retorno de la Emoción (ROE) como lo ha bautizado Manu Romero, experto en felicidad y experiencia del empleado. 

La fórmula es sencilla: cuanto mayor es el bienestar laboral y la felicidad del empleado en la empresa, mayor es su productividad y, por tanto, la rentabilidad de la empresa. 

Acciones para mejorar la productividad de los empleados

Casi cualquier universidad de prestigio ya ha atacado el tema llegando a interesantes conclusiones. El estudio llevado a cabo por la Universidad de Oxford, por ejemplo, recogió datos durante 6 meses sobre 1.800 trabajadores de call centers de la empresa British Telecom (BT). La conclusión final fue que las semanas en las que los trabajadores confesaban ser más felices, su productividad crecía en un 13%.

En este estudio, no se conocían los factores que influían o determinaban esa felicidad. Simplemente los empleados especificaban su nivel de satisfacción al comenzar el día. Nuestro objetivo hoy es poder influir en ese estado, conseguir que gracias a la empresa el empleado se sienta mejor.

Con el bienestar muy presente como elemento común para mejorar la productividad del empleado, analizamos una serie de acciones decisivas:

El contexto

1. Dibuja un employee journey o “viaje del empleado”

La Experiencia de Empleado es el conjunto de iteraciones y vivencias que tiene un empleado en una empresa durante su vida laboral en la misma. Cada una de esas iteraciones o touch points van dibujando un camino, un viaje que vive el empleado (captación, onboarding, crecimiento, salida). 

Si una empresa no tiene en cuenta este viaje, el resultado será una serie de acciones impredecibles, difíciles de medir y seguramente con un importante impacto en el empleado que no podamos controlar. Por el lado contrario, si te sientas a definir ese viaje y lo que quieres que los empleados encuentren en cada etapa, estarás definiendo una estrategia que impactará directamente en su productividad. 

2. Facilita un espacio de trabajo adecuado

Si el empleado no puede concentrarse porque el ruido en la oficina es constante, su productividad, por mucho que quiera, disminuirá.

Es fundamental acondicionar el espacio en todos los sentidos: desde el equipo (¿mejoraría su trabajo si le ofreciera otra pantalla adicional?) y mobiliario (tamaño de la mesa, comodidad de la silla…) a la ventilación, acústica y disposición. No hay que dar nada por hecho.

3. Apuesta por una cultura de empresa basada en la flexibilidad

Si tenemos claro que el bienestar del empleado es una prioridad y una condición para mejorar su productividad, la cultura de la empresa juega un papel fundamental. Asentar el crecimiento de la plantilla sobre unos valores coherentes, dar libertad y flexibilidad el empleado y cuidar su desarrollo son acciones indispensables.

Ya no vale todo, los empleados buscan un lugar en el que desarrollarse, que despierte sus capacidades, facilite su conciliación y les motive cada día.

El día a día

4. Anima a que los empleados se tomen descansos

Está comprobado que quedarse en la silla durante horas no es bueno, no mejora el rendimiento ni favorece la circulación de la sangre. Dejar que la mente descanse brevemente y el cuerpo se reactive, al menos cada hora, es muy importante.

No debe plantearse como una obligación, pero hay muchas iniciativas que poner en marcha: café cruzados o cafés a ciegas (convocar cafés de 10 minutos entre miembros de diferentes equipos, favorecen además la cultura de empresa e interacción de nuevas incorporaciones), fruta a media mañana (ofrece fruta y anima a que los empleados paren para hacer una pausa), estiramientos en equipo (una pequeña tabla de 5 minutos para estirar, desconectar, y volver a la tarea…). Importante: breves y voluntarios. 

5. Cuida el bienestar físico y mental de la plantilla

Una mente y un cuerpo mal descansados seguro que no están muy lúcidos para afrontar una jornada de 8 horas. El lugar de trabajo está cambiando y adaptándose cada día más a las necesidades de los empleados. Y la salud es la principal preocupación de los empleados. Según nuestro Informe sobre Tendencias en Beneficios Sociales el 72,84% de los encuestados había aumentado su interés en bienestar y salud, muy por encima de cualquier otro tema. 

Y las empresas cada vez son más conscientes de la importancia de poner en marcha diversas acciones: 

  • Programas de alimentación saludable
  • Clases de pilates, yoga, mindfullness…
  • Seguro de Salud privado con servicio de nutricionista, psicólogo…
  • Descuentos en gimnasios

6. Invierte en formación

Si en el punto anterior hablábamos de la importancia de la salud, la formación ocupa el segundo lugar en cuanto a los Beneficios Sociales más valorados por los empleados.

Y aquí la empresa puede hacer mucho. La formación continua brinda al empleado la oportunidad de aumentar sus conocimientos y capacidades sobre una materia. Esto le permitirá desarrollar mejor su puesto de trabajo, con mayor diligencia y productividad.

Dependiendo del presupuesto, la empresa puede decidir si financiar el coste total de la formación o si ofrecerla dentro de un programa de Retribución Flexible. Bajo este último formato, el empleado podrá elegir un curso y beneficiarse de una importante rebaja a la hora de pagar impuestos. La única condición para beneficiarse de una exención fiscal ilimitada es que la formación esté relacionada con el puesto de trabajo. 

A largo plazo

7. Escucha y pregunta activamente

Si quieres notar un cambio real, mejora los canales de comunicación con Recursos Humanos. Atrás quedaron los días en los que se pensaba en Recursos Humanos como en el equipo que se ocupa de pagar nóminas o de recibir las bajas. Ahora es un equipo vertebrador en la empresa, el que gestiona el talento e influye activamente en su motivación. 

Si un empleado está pasando por una mala racha personal, seguramente su productividad se vea reducida. Ahí no hay mucho que hacer, pero a la hora de facilitarle apoyo desde la empresa y las herramientas para remontar, sí.

Desde portales para el empleado a reuniones one to one, es importante ofrecer los canales para que cualquier empleado pueda contactar con su responsable de Recursos Humanos, People, Talento… 

8. Apuesta por acciones que ya funcionan

Si quieres notar un cambio efectivo y a corto plazo, pon a prueba acciones que ya funcionan en muchas empresas. Si la mayoría de organizaciones con una buena experiencia de empleado ya las ofrecen, está claro que impactan positivamente en el bienestar y en la productividad de los empleados.

Acciones básicas para mejorar el bienestar del empleado con impacto en su productividad:

  • Jornada intensiva los viernes
  • Jornada de verano
  • Horario con entrada y salida flexible
  • Opción de teletrabajo
  • Bonificación por antigüedad, matrimonios, hijos…
  • Programas de Retribución Flexible

9. Mide los resultados

Qué pesadez con los datos… Pues sí, son el futuro y ya lleva Google muchos años demostrando que uno de los secretos de la felicidad de su plantilla es que saben perfectamente por dónde ir. O lo que es lo mismo: medir cada iniciativa, comprobar el impacto de una acción en los empleados, su opinión…

Por eso, antes de lanzar cualquier nueva acción o iniciativa, te recomendamos que te asegures de cómo medirla. Si el equipo no cuenta, por ejemplo, con los viernes por la tarde libres, haz una prueba piloto durante un periodo de tiempo y comprueba en los resultados trimestrales de la empresa, por un lado, y en encuestas de opinión a empleados, por otro, cómo ha funcionado. Seguramente tenga un resultado enormemente positivo. Por algo la mayoría de empresas lo hacen. 

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